
Se nos ha regalado un mundo de impresionante belleza, asombrosa abundancia y compleja interconexión. Es un mundo que Dios declaró bueno y que Él ama.
Sin embargo,
La integridad de la creación está amenazada y en riesgo de derrumbarse. Los sistemas de vida de la tierra están bajo una severa presión por la triple crisis ambiental
del cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación.
Sin embargo, los bosques del mundo y otras comunidades vegetales están en peligro, junto con la gran diversidad de especies que dependen de ellos, y la propia humanidad. Estamos en una crisis climática y ecológica
La crisis medioambiental es una amenaza existencial para millones de personas y especies de plantas y animales en todo el mundo. Las catástrofes de aparición lenta, como la sequía y la subida del nivel del mar, así como las de aparición rápida, como las inundaciones catastróficas y los incendios forestales, cobran vidas, destruyen hábitats y hogares queridos, devastan los medios de vida, provocan escasez de alimentos, obligan a emigrar, perturban a las comunidades y rompen familias. Las repercusiones de la crisis son costosas, tanto desde el punto de vista económico como por los traumas que generan.
“La humanidad le está haciendo la guerra a
la naturaleza. Esto es insensato y suicida. Las consecuencias de nuestra imprudencia ya son evidentes en el sufrimiento humano, las enormes pérdidas económicas y la acelerada erosión de la vida en la Tierra”. 1
Secretario General de la ONU, António Guterres
Ante el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, el profundo sufrimiento humano y el aumento de las desigualdades, tenemos que actuar con urgencia y con gran ambición.
El bosque de la Comunión es una respuesta práctica, espiritual y simbólica a la crisis medioambiental, y un acto de esperanza cristiana para el bienestar de la humanidad y de toda la creación de Dios.
Los árboles, bosques, praderas y otros ecosistemas ayudan a:
- estabilizar el clima
- proteger de las inundaciones
- manejar el carbono (eliminarlo de la atmósfera)
- mantener la biodiversidad
- generar alimentos y medios de subsistencia para comunidades de todo el mundo
¿Cómo funciona el Bosque de la Comunión?
El Bosque de la Comunión es una actividad global de esperanza que implica una amplia gama de actividades de cuidado de la creación. Juntos, estos proyectos formarán un «bosque» virtual y global. Con el tiempo, éstos se harán visibles a través del intercambio de iniciativas en este sitio web.
Las actividades del Bosque de la Comunión se determinan localmente (por provincias, diócesis y parroquias locales) para que sean geográfica, cultural y ambientalmente apropiadas. Por lo tanto, el «bosque» tendrá un aspecto muy diferente en las distintas partes de la Comunión. Las expresiones locales pueden ser sobre árboles, pero también pueden ser sobre praderas, humedales o hábitats costeros.
Las iglesias pueden elegir tomar un proyecto que involucre:
- Conservación: ayudar a cuidar y preservar un ecosistema local.
- Protección: defender y actuar para detener la deforestación o evitar la destrucción de otros hábitats.
- Restauración: recuperar un terreno baldío u otro entorno degradado.
- Crecimiento: poner en marcha una iniciativa forestal en terrenos de la iglesia o en (y con) la comunidad en general. La protección y la restauración deben considerarse antes que la creación de algo nuevo. Cuando se crea algo nuevo, hay que hacer hincapié en el crecimiento, no sólo en la plantación. Se trata de cultivar el tipo de árbol adecuado en el lugar adecuado y con el fin adecuado.
- Multiplicar: ayudar a otros a participar. Las iglesias o las diócesis pueden ser «multiplicadores» creando un vivero de árboles o plantas que permita una participación más amplia en la forestación.
Las posibilidades son infinitas. Consulta la sección Empezar para obtener más información y orientación sobre cómo poner en marcha una nueva iniciativa.
¿Por qué también la espiritualidad?
La visión es que la iniciativa se entreteja en la vida espiritual y litúrgica de las iglesias, para profundizar en el cuidado de la creación dentro de la Iglesia y de sus miembros.
¿Por qué? La emergencia medioambiental no es sólo una crisis física, sino también espiritual.
La humanidad necesita una transformación espiritual y cultural. Debemos ver el mundo de otra manera: arrepintiéndonos y rechazando una cosmovisión extractiva, que considera la tierra y toda la naturaleza como algo que hay que explotar, y adoptando en su lugar una cosmovisión relacional, propugnada especialmente por los pueblos indígenas, que ven la profunda interdependencia de toda la creación.
Este trabajo debe realizarse también en la Iglesia. La Iglesia ha tenido a menudo una relación ambigua con la naturaleza.
¿Cómo? Por ejemplo:
- Fomentar el cultivo de árboles para celebrar ocasiones especiales como confirmaciones, matrimonios, bautismos, cumpleaños, etc.
- Celebración de servicios al aire libre
- Seminarios y desarrollo del liderazgo
- Sermones: Predicar para el mundo de Dios
- Oraciones
- Materiales de celebración más amplios
- Celebración de la estación (o tiempo) de la creación
- Estudios bíblicos
- Material de discipulado
En la sección Recursos encontrará ejemplos de oraciones y liturgias.
